viernes, 12 de marzo de 2010

Un agradecimiento al pueblo de México.



En política es muy difícil expresarse como lo haríamos de manera coloquial.
Desde esta página he estado haciendo llamados que son leídos por las personas que amablemente me visitan y por aquellos otros que están enlazados a ella.


Dejando a un lado  opiniones personales sobre cuestiones de la rica vida política mexicana, he insistido e insisto que es necesario que el Sr. Felipe Calderón Hinojosa exprese una opinión sobre el trágico momento por el que pasa el pueblo de Cuba, mi pueblo de nacimiento.


Mi vida ha transcurrido entre Cuba y México, 28 años alla, 25 años aquí, de alguna manera esto me hace ciudadano de ambos pueblos.


Sin embargo, considero que debo ser respetuoso de mis expresiones, al intentar desear que alguien en el Gobierno mexicano fije una postura ante la muerte del luchador social y preso de conciencia fallecido recientemente, Orlando Zapata Tamayo.

La delicada situación de salud por la que está atravesando el periodista y psicólogo Guillermo Fariñas, ex-prisionero de conciencia y luchador por los derechos humanos en la isla.


Además, los más de 200 presos políticos y de conciencia presos injustamente en las mazmorras de la dictadura.


Mientras una tiranía tan compleja como la cubana exista, existirá el peligro de inestabilidad en la zona, provocado por la estrategia que se lleva a cabo desde la Habana de influir y penetrar sensibles grupos y personas afines a sus intereses .


Comprendo perfectamente que a ciertos niveles la geopolítica resulta un arte y se juega con habilidades que no se muestran públicamente.


Los pueblos esperamos vivir en paz, tener libertad y una convivencia digna y fructífera.


Sin que por ello pequemos de ilusos, consideramos que esto puede lograrse con un poco de buena voluntad, sin demagogia, ni chantajes.


Poco piden los pueblos, ante la descomunal falta de sensibilidad de nuestros dirigentes, a sabiendas que sobre nuestras espaldas se lleva con dignidad el peso de los errores cometidos por la alta clase política y por la alta clase empresarial que no tienen muchas veces la sensibilidad requerida para la empatia y la justicia.


En verdad beneficia más a México y lo fortalece ante la comunidad mundial, en su papel de querer retomar un liderato maduro y positivo, una actitud firme ante la dictadura cubana.


Pero debo  aceptar que el Gobierno de México, recibe de continuo, llamados de atención por parte de los propios ciudadanos y de organismos nacionales e internacionales sobre violaciones a los derechos humanos.


Este talón de Aquiles ata de cierta forma a la diplomacia mexicana que en una buena parte de sus intelectuales y políticos honestos y pueblo en general, encuentra una actitud incongruente, entre el enfriar relaciones con una democracia como la hondureña y recibir con honores de Jefe de Estado a una persona como el General Raúl Castro Ruz , que no fue elegido por ninguna votación popular, libre y secreta.

 Que es de dominio publico que fue elegido  al mando por su hermano enfermo y que entre ambos han hecho una especie de jefatura a dúo , con los más nefastos resultados , decreciendo en tres años el país en todos los aspectos fundamentales y aumentando considerablemente la represión y el terror.


Tal vez el gobierno mexicano no sienta la suficiente fuerza moral para criticar el terrorismo de estado vigente en Cuba, esto lo puedo entender, pero México como país es de una grandeza moral y humana harto probada.

Lamento el silencio presidencial mexicano, que lo convierte en cómplice, y no lo justifica política, ni estrategia alguna.
Lamento mucho este largo silencio, ante la inmolación de dos seres humanos, que los fascistas cubanos han pretendido sin éxito enlodar.
Me quedo con la solidaridad probada de esta raza valiente de hombres sencillos y afectuosos, con los hombres y mujeres mexicanos que con el correr del tiempo se han ido dando cuenta de la transformación en dictadura sangrienta de lo que otrora fue una revolución muy querida.