miércoles, 10 de marzo de 2010

El futuro no existe cuando el presente esta en juego.


El que América Latina, este entre los continentes con mayores retrasos en cuestiones de respeto a los derechos humanos, no significa que un silencio grupal sea la respuesta que otorguen los presidentes del mismo hacia la falta de libertades y la represión constante que la dictadura cubana ejerce sobre nuestro pueblo.


Como maestros, que lección de dignidad ciudadana les estamos transmitiendo a nuestros futuros relevos.

Solo nos interesa ayudar a otros cuando tiembla la tierra. Cuando se desbordan los ríos o en épocas de mucha helada.

Que la indiferencia hacia el sufrimiento de otros pueblos no es cosa nuestra porque es meterse en cuestiones políticas de otros países y cada país debe resolver sus problemas internos sean de la magnitud que sean.

No nos debe importar si el presidente de Brasil, en visita a una dictadura, le toca presenciar los cuestionamientos de una prensa indignada sobre la muerte de un preso político inocente.

O si el jefe del ejecutivo mexicano tiene agendada una próxima visita a esa misma isla esclava, sin hacer la más mínima declaración sobre la continua violación de los derechos humanos en la misma.

Se convierte en norma aceptable unos muertos más, unos muertos menos, en un continente donde quienes nos gobiernan ponen por sobre el respeto a la dignidad plena del hombre, la convivencia entre iguales.

foto: futuros presidentes latinoamericanos, en reunión plenaria.