miércoles, 3 de marzo de 2010

La libertad es el estado ideal de la condición humana.


Habían pasado poco más de un mes y la trágica muerte de más de 200000 mil haitianos por un terremoto, cuando de Chile nos llega la noticia de otro movimiento telúrico de mayor densidad y que deja gran cantidad de personas sin comida y techo.

  Australia amanece bajo la lluvia. Unos mineros atrapados en una mina en China.

Hasta las costas mexicanas del Pacifico se sintió un leve tsunami.

Como poder dar seguimiento a tanta información, descalabro y muerte, ahí en el día a día se diluye las cosas que nos mantienen alerta y unidos por un tiempo, sea largo o pequeño, todo es relativo.

Los que pensamos un porcentaje de nuestra jornada en la prioridad de la independencia de nuestra patria. No podemos descansar.

Requerimos , como disco rayado , a fuerzas de parecer cansones, decir cada crónica, acción ,suceso y situación que se borda en la escena que nos atañe, no como si el mundo no existiera. Si no con la idea fija que Cuba es parte del mundo.

Confiando que estamos creando en la conciencia colectiva el recordatorio de una víctima más. El compromiso con los anhelos supremos.

Un pueblo vive limitado y reprimido, expone a sus hijos y la muerte ronda.
La conciencia social aún no se desprende de las pocas cosas materiales y del miedo.

Pero está llegando el momento que tendrán que tomar partido. O permiten que la dictadura los convierta en seres del inframundo o deciden romper las cadenas de una buena vez.

Nadie desgraciadamente lo podrá hacer por ellos, los que viven en condición de esclavos, prisioneros de la dictadura e impedidos de tener voz y voto. Reprimidos , censurados, golpeados y violados todos sus derechos humanos , cada vez que son llevados a una oficina de la policia y retenidos por horas en contra de su voluntad, sin haber cometido mayor delito que expresar sus opiniones de manera pacifica.

Requieren un despertar. Aunque la lista de muertos por huelgas de hambre sea la mayor del mundo , aunque las cárceles se llenen a desbordar, aunque algún loco como yo siga tecleando cada mañana. La libertad no es una quimera que se diluye en un mar de noticias  disimiles.

La libertad es el estado ideal de la condición humana. Por ella se puede morir incluso sin pedir nada a cambio. Ni el más mínimo cintillo de un periódico desconocido de pueblo.