jueves, 3 de junio de 2010

A un año de la Tragedia en una Guarderia de Hermosillo, Sonora

Al Sr. Presidente de los Estados Unidos Mexicanos:






En unos días más se cumplirá un año del accidente en el que murieron 49 niños de una Guardería en Hermosillo, Sonora.



Un hecho lamentable, que costo la vida a criaturas inocentes, y trajo el luto y la pena a muchos hogares mexicanos.



No hay palabras para consolar a los familiares, Dios pondrá en su misericordia paz a los corazones que sufren.



Sin embargo la herida continúa abierta.



Demostrando públicamente el desaseo, la ineficiencia a todos los niveles de gobierno y la insensibilidad con la que se envuelven los contubernios, los compadrazgos y la incapacidad profesional de las personas que por no asumir correcta y profesionalmente sus funciones, provocan que accidentes como estos se salgan de control,  corten de tajo la vida de 49 inocentes criaturas.



Es de dominio público las violaciones a los reglamentos, cuando de beneficiar amistades, compromisos o cuando se trate de lucrar.  Quedan a un lado tales reglamentos cuando se beneficia a quienes entran en las categorías mencionadas.



Esta por comprobarse si la tragedia la ocasiono un accidente o un suceso provocado, esto entra en el campo de la especulación hasta tanto no sea probado, lo que si es un hecho, que nadie quería la muerte de estos pequeñines.



Sin embargo quien viola reglamentos creados para salvaguardar la integridad física de los menores es sujeto de corresponsabilidad criminal, dado que se omiten reglas claras y precisas a la seguridad, conllevando desgraciadamente por los motivos que sean, inoperancia o ignorancia o cohecho o indolencia, o cualquiera que se demuestre fehacientemente a la muerte de un número impresionante de niños en un lugar destinado a ex profeso para cuidarlos y preservarle sus vidas.



No es buscando culpables como tranquilizaremos nuestras conciencias. Ni llevando a prisión a incapaces y corruptos que por el motivo que sea provocan con su proceder enlutar a muchos hogares mexicanos.



Es tomar conciencia, por sobre la ambición , los malos compromisos o la ineficiencia, que una nación que se respete , se funda en el respeto y debe y tiene la obligación moral y material de garantizar la seguridad de los infantes a custodia en una Institución creada para albergar , asegurar y en su caso instruir a los niños. No pueden pasar tales cosas y que el entorno debe ser supervisado, y del cual se deben impedir situaciones de riesgo como las que ocasionaron esta mayúscula tragedia.



Si no se es capaz de ser honestos y profesionales, si se violan las leyes, se sobornan funcionarios y se hace un trabajo bochornoso, entonces es justo y es humano que los padres , los tutores y el pueblo en general , desestime los procedimientos y recurra a instancias superiores nacionales o internacionales para exigir tanto al gobierno local, como al federal el cumplimiento mas estricto de las medidas de seguridad bajo la cual se presume resguardan y protegen la integridad física de los menores en todo el país, dado que accidentes como este, pueden suceder en cualquier lugar del territorio nacional , Dios no lo quiera, debido al alto grado de corrupción e ineficiencia demostrado por las propias autoridades.