lunes, 21 de junio de 2010

Por treinta monedas de plata.

Se ha ido Mambertti, sin hacer luz sobre los planes y acuerdos, evidentemente conversados, entre ambos países, con el fin de hacer valer una asociación de ideas que volverá a poner de manifiesto la traición al pueblo de Cuba.


Las verdaderas conversaciones, quedaran archivadas y podrán ser leídas una vez que la dictadura acabe y los archivos secretos sean abiertos.

Por ahora tendremos, los que seguimos de cerca tales procesos, que armar el derrotero nacional e internacional con las migajas que se han caído de la mesa y algunas gotas del preciado vino inquisitorial.

Sin embargo algo queda tan claro como la luz que Dios nos dio, ni los curas, ni el Vaticano, ni Mamberttis, ni Castros, detendrán la vuelta victoriosa de Dios y la libertad a Cuba.