jueves, 24 de junio de 2010

Cuba necesita ser oida con entera libertad.

Es genuino el derecho que tenemos los cubanos a vivir en una democracia, y poder tener canales de discusión que lleguen a la solución de nuestros acuciantes problemas. Derivados muchos de ellos por la forma unipersonal en que se ha llevado la administración y la toma de decisiones en Cuba.


No es válido entrometerse en asuntos de política si no se conoce medianamente los antecedentes y la historia como tal de un país, porque ello deriva las mas de las veces en expresiones y actuaciones que no resultan de buscar los objetivos por los que lucha toda sociedad moderna: El progreso y bienestar del pueblo mediante el consenso y la contribución de las mayorías.

Es la historia de estos últimos 50 años en Cuba todo un material imprescindible de estudio de las actuaciones caudillistas y temerarias de un grupo muy reducido de personas que utilizando los medios de difusión masivos, y con la complicidad de propios y ajenos, divulgan toda una cantidad impresionante de cuestiones que intentan ser presentadas como logros sociales y desarrollo, modernidad, etc. En la práctica no dejan lugar a dudas que son falsedades o verdades a medias y manipulación insostenible de conceptos con el único afán de escamotear el derecho insoslayable de un pueblo a dictarse su destino pero con la aprobación de las mayorías efectivas y no con la parcialización y la adulteración de los mecanismos oportunos y necesarios para allegarse a un sistema verdaderamente democrático y moderno.

Al desmontar uno por uno los planteamientos en que se sustenta el sistema político cubano, queda al descubierto una fina trama que conduce inevitablemente a una dictadura, que ha dejado atrás cualquier intento de modernidad y cualquier respeto al ser humano como tal. Mostrando al mismo pueblo cubano y al mundo el desprecio que sienten hacia cualquier ciudadano que intente pedir cuentas o proponer ante tamaña ineficiencia administrativa, el cambio inmediato de gobernantes y nuevas formas de llevar las riendas del país.

Para aquellos que hacen el favor de leerme y por lo cual, sin que ello tenga que ver con unidad de criterios que no persigo en lo absoluto, escribo, agradezco el interés que ponen al hacerlo.

Cuba debe insertarse en el mundo, pero antes debe dar paso a una transición que muchos queremos sea de modo pacífico, sin embargo el actual gobierno se aferra a una postura intransigente y limita extraordinariamente la libertad de gestión y la fluidez de las ideas en base a lograr ese deseado y tan necesario paso a la modernidad.

Arropados en el slogan caduco, de que muchos de los cubanos vamos tras el apoyo norteamericano, vemos que tales postulados carecen por completo de respeto hacia los propios nacionales, somos muchos los que llevamos los ideales de Martí y conocemos quienes son los EEUU. No tenemos como pueblo trazas de anexionistas, ni vende patria los cubanos, y por supuesto, si le recriminamos al gobierno actual el haber facilitado la inversión extranjera de modo unilateral excluyendo a los propios cubanos, como si un grupo se pudiera abrogar el derecho de sentirse dueños de Cuba y su destino y ni aún en esa aplicación de tan absurda distribución mercantil han podido sacar a la nación de la bancarrota en que sus políticas inapropiadas la tiene sumida.

Cuba merece un mejor destino y el pueblo es lo bastante maduro para saber, que se requiere gobernar por consenso y con entera libertad y respeto hacia todos los canales de opinión y propuestas que surjan de la discusión proactiva y no de la imposición de un grupo.

Muchos sabemos que la dinastía Castro Ruz, tiene un nivel de vida solo comparado con los grandes capitalistas. Esto para un Estado que se autoproclama obrero y campesino pesa más allá de un eufemismo de mal gusto. Es una burla a los que arrastrados por la ineficiencia del régimen tiene que soportar las penurias y llevar sobre sus hombros las carencias y los estigmas.

Justificar con un embargo relativo, no olvidar que EEUU es aproximadamente el tercer socio comercial de Cuba, para cubrir las incapacidades internas es una jugada maquiavélica.

Debería darnos una explicación coherente el Sr. Raúl Castro sobre el porqué las tierras productivas cubanas están en total abandono o necesita que los Gringos levanten el embargo para el poder levantar el embargo interno a los campesinos cubanos.

Cuba requiere libertad para poder entre todos encontrar el camino más justo y democrático hacia la modernidad y con base en las libertades individuales, construir la nación prospera que no sea coto de poder y ambiciones de un grupo de tiranos y oportunistas y de alianzas nefastas y retrogradas.

Cuba necesita ser oída con entera libertad.