miércoles, 20 de mayo de 2009

El viejo café del puerto de Alicante.

Hablaba hace unos años con un amigo y le contaba como extrañaba el viejo café del puerto de Alicante, donde en las tardes de invierno me sentaba a ver pasar las personas que no tenían mucho tal vez que hacer y merodeaban por aquellos lugares, desde mi asiento, veía caer el sol tranquilo mientras bebía mi café y entre sorbo y sorbo, charlaba con cualquier gente que quisiera hacerme compañía, recuerdo a las personas de aquel lugar como unas de las mas amables del mundo, hablando fuerte y riendo, pero sabían escuchar haciéndote sentir como si estuvieras en algún café al aire libre de la zona rosa de la ciudad de México.
La calle debió existir desde el siglo XVlll aproximadamente, lo deduje por las fachadas de los edificios que conservaban un aire de época y esplendor, donde algunos turistas se hacían fotos con aires medievales. Adoquinado y fachadas, que bien valían una descripción mas profunda, daban un aire de nostalgia al callejón que ilustraba a mi amigo.
La joven que nos atendía tenia un novio militar que no dejaba de visitarla como a eso de las cuatro de la tarde, llegaba a ella y le plantaba uno de esos besos que yo llamo propietarios, para que ningún mocito despistado le dijese algo a su prenda amada. Después sin decir ni pió sé alejaba tarareando la copla de Juan sin miedo, que por ahí decían era de autor desconocido.
Aquella temporada del año era mas bien seca, pero no faltaba alguna tarde que del cielo, hermoso y sin contaminación se abrían las llaves y toda el agua del mundo, se venia abajo, entre grandes truenos y enormes gotas que al caer sonaban como pedradas secas.

En esa estaba contando a mi amigo, cuando se acerco un sujeto de esos que nunca faltan en las platicas espontáneas que se arman en los cafés y a boca de jarro y en pleno rostro me soltó sin ton ni son, no es exactamente como usted dice, iba a responderle de inmediato cuando mi amigo lo agarra por la solapa del saco zarandeandolo de lado a lado y de arriba abajo, tuve que intervenir para no vernos en la necesidad de ir a parar a la delegación de policía.
Una vez calmados los ánimos lo invite a sentarse y para compensar cualquier agravio, lo invite a un anís, a lo que el individuo acepto y ya con mejor animo me pregunto siempre mirando de reojo a mí todavía enojado amigo, oiga, usted no es de por aquí.
Soy del otro lado, a lo que el hombre le dio algún significado por que no volvió a insistir.
Usted que ha viajado tanto, volvió a la carga el hombre, de donde saco lo del puerto de Alicante.
Entonces si que me moleste, pero no lo tome por las solapas, simplemente le dije, tratando de ser lo mas cortes posible, amigo soy pobre, acaso no lo nota usted, no podría pagarme un viaje ni al esquina de mi casa, vengo todos los días a este café donde todos me conocen y hablo con todo el mundo, muchos de los que aquí vienen jamás han viajado, pero tampoco han leído , les gusta oírme conversar sobre calles y barrios , ciudades pintorescas y cafés al aire libre, donde pasan los turistas y se hacen fotos y las ponen en Internet para que otros las miren y conozcan , a decir verdad no conozco Alicante e ignoro si tiene un puerto o si esta cerca de alguno, pero ese nombre me gusto para iniciar una historia, complacido usted, podremos continuar con lo nuestro.
El hombre guarda silencio y después de mojar sus labios con el licor, me mira en silencio y me dice, yo solo quería participar, perdone usted.

2 comentarios:

Oscar Martín dijo...

No estaría de más pedir permiso al autor de la foto para poder usarla en el blog, Saludos

angel collado ruiz dijo...

Ya esta resuelto el problema , muchas gracias