Qué tipo de cuestionamiento filosófico, deriva en limitar la libertad. Se puede acotar la misma en beneficio de un bien colectivo mayor, pero no por mucho tiempo.
Pero nunca se puede impedir opinar al ciudadano , porque se perjudica la dialéctica de la libertad misma, fundamentada en la dinámica que se crea al perseguir el bien común. No puede existir por tanto, bien común si no es tomado en cuenta el pensamiento que involucra al ser humano de manera individual.
Haciéndolo ser participe del proyecto que se desea llevar a cabo, como supervisor y actuario del cambio.
Cada individuo aporta algo al bien colectivo. Hecho innegable, si es marginado debido a las ambiciones personales o de grupo, se construye algo que , al no involucrarlo, lo margina y esto crea en automático un sentimiento opuesto al que se debe buscar en las decisiones de masas.
Revolucionar la sociedad para beneficiar al mayor número de seres humanos , es posible y necesario en la medida que están siendo marginados del proceso social que les incumbe.
Sin embargo si dicho proceso transformador desvía el curso y comienza a comportarse de igual forma que las circunstancias que dieron origen al cambio en sí, es menester iniciar un periodo de consultas ciudadanas con el afán de involucrar de nueva cuenta al pueblo y corregir el rumbo con los recursos que se tengan a mano y de manera honesta aceptar el error.
De no ser así la sociedad entra en un periodo de crisis que promete destruir hasta los cimientos del Estado y no cesa hasta lograr que las causas provocadoras dejen de influir sobre la mayoría y se revierta el proceso frustrado y se inicie la construcción de un nuevo vinculo social o contrato. Que las favorezca.
De no actuar de ese modo , por soberbia o negligencia, se incurre en el grave error de dar por terminado el contrato que de palabra y hecho se contrajo ante la sociedad con las fuerzas progresistas que lo componen.
Declarándose nulo el motivo y las razones que propiciaban los cambios necesarios para ejecutar un proyecto de vida en común e individual para llegar al mejor desempeño de los recursos y alcanzar un bienestar colectivo e individual que amerita un sacrificio mayor.
De persistir las personas o grupos al frente de dicho movimiento, en continuar con el descabellado propósito de liderar a las masas populares, en contra del proyecto inicialmente convocado, incurrirían en desacato y serian tildados de contrarios al proceso revolucionario.
No es por tanto factible inculpar a simples ciudadanos por no estar de acuerdo con el convenio celebrado una vez que la esencia del mismo ha sido tergiversada y desvirtuada de origen.
En virtud del paradigma de la velocidad a la que se mueven los procesos populares , es imposible consultar de manera eficiente, sin que medie manipulación de masas, por lo que la salvaguarda de dicho convenio radica en la libertad de opinión y la oportunidad de hacer de manera democrática cualquier compostura al convenio colectivo que permita corregir el rumbo sin afectar a la mayoría de la población.
Si los personajes al frente del país elegidos mediante el sustento de un voto popular, se apartan del programa original y amparados en la justificante dialéctica que soporta los procesos sociales, ignoran los procedimientos , entonces se deberá consultar de manera general a todos los ciudadanos con derecho a opinar y tomar decisiones intentando salvar el bien común.
Si el rumbo que se lleva puede ser revalidado mediante otro convenio o pacto o desechado y removidas las personas que han provocado tal desastre.
Siendo, a efectos del juicio correcto de la historia, los que se apartaron del proyecto original sin mediar consulta efectiva y popular, sometidos a juicio, acusados del perjuicio en las masas de obreros y campesinos , y saliendo ellos como individuos o grupo solamente beneficiados en perjuicio de las mayorías, los verdaderos contrarios al proceso revolucionario y por ende removidos por faltar al acuerdo de prosperidad y mejor proyecto de vida colectivo e individual.
Por evitar tales juicios de la historia se empoderan los hombres viles y se convierten en tiranos, desoyendo la voz popular y gobernando a espaldas del pueblo , utilizando la represión de un grupo en contra del otro , de manera desmedida y brutal , rompiéndose desde ese mismo instante la paz social y entrando en conflicto de intereses las partes en cuestión , y dando por concluido tal litigio hasta que las partes asuman nuevos equilibrios destinados a construir otro concepto de convenio , restituyendo las bases iniciales o como suele suceder aprendiendo de los errores y tomando en consideración los mismos para edificar un mejor contrato social.
Para controlar el incendio los bomberos derribaron una pared del casinoFoto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Viernes 26 de agosto de 2011, p. 3
Viernes 26 de agosto de 2011, p. 3
Los dejaron morir allí, dice Patricia Sáenz llorando. Está sentada en la acera, a escasos metros del casino Royale de Monterrey. Ella pudo salvarse; su esposo, Eduardo Martínez Cavazos, quién sabe. Ambos jugaban en las maquinitas cuando escucharon los gritos:
Ahora si cabrones, ya se los llevó la chingada a todos. Tiros y estampida: “Empezamos a correr. Íbamos agarrados de la mano, pero se me soltó –dice sin poder contener el llanto–; luego pude comunicarme con él por teléfono y me dijo: ‘Ya no puedo, mi reina; ya no puedo respirar’”.
Un hombre a su lado la interrumpe:
Echaron gasolina y luego empezaron a disparar para que prendiera. Otra mujer grita desesperada:
Mi mamá, mi mamá está dentro. Se acerca a los policías y les pide una lista de muertos y heridos. Silencio como respuesta.
Han pasado tres horas desde que un comando armado atacó el casino alrededor de las tres y media de la tarde. Los helicópteros sobrevuelan el lugar, el olor a quemado inunda la zona de Fleteros y San Jerónimo. Las columnas de humo aparecen desde lo lejos. Todo quedó acordonado: desde calzada San Pedro hasta Gonzalitos. Hay decenas de patrullas, vehículos del Ejército, camionetas de policía, ambulancias, camiones de bomberos...
Yo les gritaba: sáquenlos. Mi esposo se está asfixiando y me dice que le falta aire, añade Patricia. Su hermana asegura que los policías estaban afuera sin hacer nada, que no actuaron a tiempo, que la tragedia pudo haberse evitado, que no servía la salida de emergencia. Patricia se repone y continúa: “A mí me sacaron por la azotea. Había mucha gente, más de 200 personas. Fue una estampida. Todo mundo corriendo para atrás. No nos dejaron salir por delante. Los pistoleros se repartieron. De repente escuchamos gritos desde el segundo piso ‘acá también hay’, por eso nos subieron al otro edificio. Unos aplastábamos a otros. Nos quedamos sin zapatos. Había gente ensangrentada”.
Nos salvamos de milagro
Víctor, de 30 años, estaba jugando cuando los encapuchados entraron:
Estuvo muy feo. Los vi cuando entraron con armas largas, eran muchos, todos encapuchados. No sé si traían uniforme. El susto no me permitió seguir mirando. Se empezaron a escuchar explosiones, luego balazos. Corrimos y nos subimos por la azotea y nos ayudaron a pasar al estacionamiento de Caracol. Y salimos por este lado. Había como 300 personas.
En el casino los bomberos han controlado el incendio. Hicieron un boquete por la pared y aún están sacando cadáveres y heridos. Primero eran 12, luego 20, después dijeron 28 y finalmente confirmaron: 40 muertos.
Hay escombros y cadáveres abajo, como 25 o 30. Sacamos a una viva, dice un policía que se acerca para dar información.
El ambiente en el área es de angustia. Hay llantos de mujeres, una se desmaya. Un hombre de 60 años, quien prefiere no dar su nombre, dice sin dejar de fumar:
No hay palabras para describir lo que sucedió. Es una canallada. Mucha gente inocente. Y remata:
Jamás volveré a un casino.
Entre la confusión un señor intenta recuperar su camioneta estacionada en el edificio del casino. Hay una caja llena de llaves de los vehículos:
La policía me ha dicho que no me la puedo llevar porque hubo detonaciones o granadas. Que se la van a llevar. Su hijo de 18 años, visiblemente angustiado, añade:
Fue inexplicable. Horrible. Me asusté mucho. La verdad ni me di cuenta de nada. Me agarró mi papá y empezamos a correr. Nos salvamos de milagro.
Negocios ilegales
En años recientes se han registrado varios ataques a casinos, negocios presuntamente relacionados con la delincuencia organizada. Monterrey es conocida como
Las Vegas de Méxicocon más de 50 casas de apuestas; la mayoría opera sin los debidos permisos estatales ni municipales. La proliferación de estos negocios se da con opacidad y tráfico de influencias en la venta de permisos federales por millones de dólares.
El auge de casinos contrasta con la falta de afiliados ante la Concanaco, que no tiene ningún registro con este giro, precisamente por las lagunas legales en su operación, ya que los permisos los proporciona la autoridad federal, mientras los estados y los municipios sostienen largas batallas para cerrarlos.
Desde el inicio de la administración del alcalde de Monterrey Fernando Larrazabal, se han instalado en la ciudad nueve casinos, todos ilegales, según informó. El aumento de la inseguridad ha provocado más de mil 200 muertos en el estado en lo que va del año y los casinos parecen estar ligados a la delincuencia organizada que anteriormente ha perpetrado varios atentados.
Entre los beneficiados de la última remesa de casinos autorizada por Santiago Creel Miranda como secretario de Gobernación, están Emilio Azcárraga, Olegario Vázquez Raña, José María Guardia, Arturo Rojas Carmona, Jesús Héctor Gutiérrez Cortés, Juan Eduardo Mounetou Pérez, Carlos Enrique Abraham Mafud, Raúl Santiago Fernández, Pablo Cortina de la Fuente, Fausto Zerón Medina y Greg Sánchez.
Generalmente los casinos no figuran con los nombres de los propietarios, sino con una razón social o sociedad anónima, lo que propicia mayor opacidad y facilita el lavado de dinero procedente del narcotráfico. Según el Estudio Binacional de Bienes Ilícitos México-Estados Unidos en nuestro país son introducidos al año para su blanqueo entre 19 mil y 29 mil millones de dólares producto de la venta de drogas.
Los problemas de ludopatía se han disparado en Monterrey sin que hasta el momento las autoridades sanitarias implementen programas efectivos para atender a los adictos al juego.
Tomado del periódico "La Jornada"

