miércoles, 20 de enero de 2010

La libertad y el reto de las condicionantes en este nuevo siglo.



La libertad existe para ayudar a regir al ser humano sobre principios definidos de organización y desarrollo. Ayudarlo a ejercer dicha libertad en armonía con los semejantes y privilegiando el respeto por la condición humana, modo de vida y salud, entre otras cosas.
No es posible una sociedad basada en la limosna, en los circos televisivos para construir hospitales especializados o ciertos beneficios creados con fines populares se puedan regatear o sea honesto recurrir a tales practicas, cuando el Estado cobra altos impuestos a los ciudadanos.
La libertad individual existe acotada por la libertad colectiva. En la medida que una sociedad esta mas preparada para vivir interrelacionada, puede disfrutar de mayores niveles de libertad.
A esto contribuye el alto grado de cultura democrática que les sea proporcionada a las personas en dicha sociedad.
Un grupo humano es un mosaico educado sobre un estilo de vida y desarrollo tradicional.

No exento de mejoras debido a la dialéctica social , bajo influencias y conflictos, consecuencia de la interrelación con diversas corrientes mundiales de pensamiento.
Limitar la libertad en función de la colectividad es mutilar el concepto de libertad, es siempre preferible educar en los beneficios de la libertad colectiva, dando prioridad al ente como tal, más desprotegido.
Esto deja de ser perfecto en la medida que intereses grupales  atentan conciente o inconcientemente en perjuicio de las mayorías.
De ahí que exista una buena cantidad de países desarrollados,  que presentan lagunas sociales indiscutibles.
Y comunidades, incluso indígenas, con alto grado de conciencia social y respeto hacia la biodiversidad
Educar entonces crea un paradigma sumamente interesante, no atrofiar la libertad, que en sí misma no deja de ser relativa, para dar paso al desarrollo armónico del hombre sobre la tierra.
Beneficiar la libertad aunada al respeto del hábitat es significativamente más importante que educar en base a una preparación para convertirnos en consumistas sin conciencia.
Todo un reto, para los pedagogos, los políticos y la sociedad en este nuevo siglo.