miércoles, 20 de enero de 2010

Insomnios





Quién puebla de insomnios la noche que se ofrece. La belleza dijo: yo. La pereza dijo: yo. La duda dijo: yo. La deuda dijo: yo. La muerte apareció dispuesta como siempre. Desafiante. Directa. Huyeron todos  ante tamaña competencia. El llanto de un niño llena el espacio. Con su rigor natural. La muerte lo mira despacio sin sonreírle. La muerte no sonríe. Ve cuando la madre lo acerca al pecho. Olio el suspiro. Opto por regresar a su tiempo. La vida puebla los insomnios de la noche.