domingo, 4 de julio de 2010

De huracanes, usureros y añoranzas.

La semana empieza lluviosa y repleta de información, que debo resumir, tal vez dos cosas importantes por ahí, sin mencionar al opio deportivo de los pueblos, que va de salida y todo parece indicar que será un duelo europeo.


La cámara de Representantes norteamericana aprobó, siendo fiel a sus votantes, el restablecimiento del comercio con la dictadura castrista y el levantamiento de los viajes a la isla.

Estos truenos inverosímiles se veían venir, del capitalismo se han burlado toda la vida los comunistas diciendo que venderán la soga con la que han de ser ahorcados. Pueden más los intereses de la usura, que el respeto a los derechos humanos, y quizás en el fondo nos sigan considerando indios con levita.

Ese país que hoy cumple un aniversario más de su independencia con todos sus puntos contrastantes sigue siendo el norte de la brújula donde se miran los que aspiran a ser desarrollados, y de paso los poderosos que anhelan, en las republicas cercanas, engrosar sus arcas personales sin importarle un comino ,la vida de sus pobladores.

Estamos seguros algunos cubanos que no ha de pasar en la cámara de Senadores la oportunista enmienda, iba a escribir Platt, al cabo es casi lo mismo.

Por estos lares mexicanos aún sufrimos los embates de las lluvias que dejo un Alex extraviado.

Con el temor de ver por las mareas bañar nuestras costas, del preciado y despreciado liquido negro que no logran contener en el Golfo.

Muchas ciudades sufren de inundaciones y derrumbes provocados por el fenómeno climatológico.

Se está llevando a cabo elecciones en 14 entidades de la Republica mexicana y sospecho que cansados de lo actual, que resulto ser muy mediocre y perverso, vuelve un clima de añoranza por la vieja política conocida, aquellos ladrones buenos que robaban al pueblo para dárselo a los ricos, perdón, así creo que no era el cuento, pero si la realidad de este sufrido país.

Tenemos de dos sopas en nuestro México y cada cual más amarga. La tercera de plano se enfrió en el plato de la historia. Les deseo una semana bonita.