domingo, 25 de julio de 2010

Tiempo de cambios


Lo más patético del mundo es ver los desfiguros que hacen los tiranos viejos, se mueven en un mundo decadente y sombrío que huele a viejo y humedad, guardado a siniestro.

Son comparables con las prostitutas viejas que se maquillan sobremanera y resaltan sus labios con gruesas capas de pintura.

Y guardando las comparaciones no aceptan el paso del tiempo, de su tiempo y creen que con esas aptitudes llaman la atención hacia cosas positivas.

Veo a un pueblo que se debate entre el miedo y la apariencia.

Cansados de tanto circo pero paralizados por la cantidad de años envueltos en la atmósfera del egocentrismo  y la represión, desconocedores de la libertad y la democracia, presencian pasmados las apariciones maquiavélicas del horrendo destructor de la nación cubana.

Estamos en presencia de un fantasma que en vez de dar miedo, mueve a estorbo, ha llegado el momento en que los  leones jóvenes reten al  viejo jefe de la manada.