miércoles, 14 de julio de 2010

Esteban Morales divaga perdido en sus conceptos.

Acabo de leer en la página de mi amigo Lázaro González el largo alegato del defenestrado miembro del  PCC, Esteban Morales. Sería demasiado largo responder párrafo a párrafo la tesis que Morales defiende.

Sin embargo quiero hacer unos apuntes sinceros entrelíneas.

Este personaje y otros muchos sostienen que el Embargo es una medida que atenta contra la libre determinación de Cuba.

Yo sostengo la tesis de que cada país es libre de comerciar con quien le venga en ganas.

A los EEUU no le interesa comerciar con un gobierno como el de los Castros. Esto solo, dejaría sin efecto la parrafada de Morales. Y conste que no dije tiránico, ni dictadura, ni incluso Gobierno Tribal, que es lo que me llega de pronto a la mente cuando menciono al de Cuba.

Ahora al punto que deseo abordar.


Por ejemplo: Yo, Angel Collado Ruiz, no soy revolucionario, nunca lo fui, estoy en contra de la política que ha llevado Fidel Castro Ruz en mi país.

De hecho soy contrario a esa revolución por lo ineficiente, o porque en el mejor de los casos me gustaría otra cosa cualquiera que al menos tuviera la oportunidad de ser probada para lograr una mejoría en el nivel de vida de nuestro pueblo.

Me gustaría, por decir, tener la opción de pertenecer a un partido verde que propusiera controles administrativos descentralizados y sin injerencia gubernamental (es un ejemplo).

No es posible algo así en Cuba.

Pero el solo plantearlo me pone en la lista de los desafectos y puedo ser consignado y enjuiciado por contrarrevolucionario.

Es evidente que entonces el mismo gobierno me coarta la libertad a la que tengo derecho y me somete a una opción, que no me da margen para expresarme y proponer algo que pueda ser viable o no, pero que entra dentro de los márgenes que se viven en cualquier otra sociedad, el de hacer libre uso de un derecho a elegir libremente que gobierno es mejor para mi u otros.

Si durante estos 51 años de este gobierno largo y difícil, no han podido lograr, ya no digamos mayor o menor desarrollo económico, si no, la libertad de permitir que las personas entren, salgan, hagan negocios por su cuenta, inviertan en el país, y hagan en fin uso de ese derecho al que aspira cualquier ser humano normal, significa que me están imponiendo formas que lejos de ser razonables son atentatorias a los intereses de un grupo que no desea un gobierno inútil y además  vitalicio. Por eso me tienen que denigrar, injuriar y encarcelar?

Muchísimas personas vemos que luego de todo este tiempo, la mayoría de los que  emigran lo hacen hacia los EEUU, que mensaje manda esto a la inteligencia humana.

Si el Gobierno de Cuba es tan preocupado por el bienestar, la educación y la salud pública, porque la gente prefiere irse hacia el lado contrario?

No podríamos consensar, no podríamos respetar las opiniones diversas, los gustos y las preferencias de todos y vivir civilizadamente, donde el gobierno que surgiera fuera por mayoría verdadera y directa y no el engaño al que someten al pueblo haciendo el gran circo de unas elecciones indirectas y vacías que impiden que la mala administración del Estado sea  canjeada por otra eficiente y moderna.

Creen los ancianos revolucionarios que si no son ellos,  Cuba será una colonia Yanqui, creen acaso que Martí y Gómez, no fueron antiimperialistas muchos años antes que ellos y después de ellos otros lo seguiremos siendo.

Con esta postura aferrada a un criterio obsoleto de imposición y de dictados, solo han logrado conflictuar los intereses que nunca debieron ser contrapuestos y sí cauce de beneficios para nuestra sufrida patria.

Estos puntos no los toca Morales, porque aunque lo hayan desalojado del partido, en el fondo su mentalidad sigue siendo afín con la negación de la otra parte si piensa distinto a la suya.
El resto del artículo lo pasa culpando a la corrupción, y otros males inherentes a la falsa moral que el propio sistema ha creado y solapado.
Huelga hablar sobre lo mismo. La corrupción no es un mal endémico de Cuba, pero se acrecienta en esos lares por la inmoral forma de vida que obliga a los ciudadanos a fingir, impostar y doblarse en otro.
El hombre nuevo que la Revolución pretendía crear se ha convertido en un cínico e hipócrita, que es capaz de mentirle a su propia madre si con ello salva el pellejo y saca algo a cambio.
Por supuesto que no me interesa justificar a una juventud más preocupada en sobrevivir y auto engañarse por miedo a perder las pocas cosas que posee.
Será que yo pude ser igual de oportunista y opte por confrontar al sistema y largar amarras, antes que aparentar lo que no soportaba ser.
La diferencia entre mi generación y la actual es que esta última es un producto netamente del desbarajuste ideológico.
Si debemos culpar a alguien o algo, deberíamos empezar por analizar a profundidad un régimen que a todas luces tiene una dirigencia burguesa que aparenta vivir como proletarios y no puede evitar el rechazo que esto provoca entre los hombres que aún siguen siendo sinceros en Cuba sean de un lado o de otro.