martes, 11 de mayo de 2010

Sin patria , pero sin amo

Yo quiero cuando me muera
sin patria pero sin amo
                         
                               José Marti

Leía ayer una nota, publicada en diversos medios, (yo la vi en Penúltimos días), donde un cubano, relata la odisea que pasó al viajar a Cuba, siendo deportado en el mismo vuelo que lo llevo de visita a la Isla, sin que le dieran la oportunidad de ver a sus familiares.



De la dictadura se dice todo, se cree todo. Nada debe extrañarnos.


Esta conducta irracional y vengativa de los sicarios isleños, no debe sorprender a nadie.


Ese no es el punto ,el punto es otro más complejo, como va a reaccionar todo aquel que por temor a ser devuelto en el aeropuerto de la Habana, comience a no participar en las manifestaciones publicas y se autocensure por miedo a que le suceda lo mismo que a nuestro compatriota.


No existen recetas que calmen tal dolor, el saber que nuestros padres, o demas familiares, están ahí detrás de una puerta esperándonos y un gobierno tome la decisión de devolvernos al lugar de origen, para intentar dar un escarmiento, ya veo algunos otros cubanos, que no faltan: Ya ves te lo dije, que no te iba a traer nada bueno el pararte en esa protesta.


Aunque gracias a Dios están otros de dura cerviz que como yo, dicen: Me paré, me paro y me pararé cuantas veces sean necesarias, hasta ver la dictadura destruida a mis pies, en cualquier foro donde se grite ABAJO LA DICTADURA CUBANA!


Y si después no puedo entrar, que salga el sol por donde salga, o se vive defendiendo los principios que consideramos justos o seguirán intentando intimidarnos.


Por una Cuba libre y democrática, sin dictadores , ni lacayos.