jueves, 22 de abril de 2010

Los dioses de barro.



Expuestos como nunca antes al escrutinio de una sociedad que esta hambrienta de justicia humana, la Iglesia Católica Romana, recula y arremete contra una feligresía, que desconoce los postulados y los dogmas en que se basa la enseñanza de Cristo, pero ha sido respetuosa de cuanta cosa le ha sido transmitida por generaciones sobre la vida religiosa.

Los mismos Sacerdotes y Obispos, han tergiversado hasta el cansancio las humildes palabras que les fueron enseñadas a los Apóstoles en su día.

Poniendo con su actitud y su desprestigio en tela de juicio la frase Bíblica: Dejad que los niños vengan a mi, por que de los tales es el reino de los cielos.

Los padres de los niños y de los jóvenes que antes pusieron en las manos afanosas de los religiosos la educación y el conocimiento de la doctrina, ahora lo van a pensar dos veces antes de entregar sus descendientes a una Institución que con ninguna salvedad intenta negar y de hecho se vuelve cómplice de primera mano de la enorme cantidad de abusos sexuales hacia las personas indefensas que debieron cuidar y proteger.

No es la sociedad corrupta, no es el mundo con sus vicios y sus ambiciones los culpables de tales cosas.

Desde que los responsables de guardar la Santa palabra desviaron el camino allá por el tercer siglo después de Cristo, para ir tras el poder y el dinero, enlodaron los preceptos y traicionaron a Dios.

Durante muchos años los hechos que nos ocupan fueron celosamente guardados, no considero que tales desviaciones sea cosa nueva.

La verdad acaba siempre por manifestarse, ellos, los Jerarcas Catolices, más que la grey deberían saber esto y dominarlo.

Ahora que la verdad los alcanza y es expuesta a la luz, removiendo los cimientos y haciendo temblar los nuevos muros de su Babilonia, encaran timoratamente los sucesos y esquivan la tormenta haciendo un pobre analisis y una ínfima critica.

La podredumbre alcanza niveles impresionantes que ponen en juego el falso edificio de la creación de Santos, pues a pesar de todo, desde los monaguillos hasta el mas encumbrado de la pirámide Romana en estos ultimas siete siglos, tiene mucha historia que ocultar y muchas penas que limpiar.

No basta un mea culpa ha destiempo y pálido proceder, incluso a pesar del gran poder que aún tienen y comparten con la clase política, los dioses de barro terminan por caer.