lunes, 26 de abril de 2010

Cuba sin tradiciòn democràtica.

Hace meses, en una opinión muy breve, hice énfasis en la cortedad de la trayectoria de libertad y democracia en Cuba.



Hoy estoy convencido que esta misma cortedad de vida democrática, es la causante de la demora y el obstáculo para poder arribar a ella por parte de la sociedad: No existe tradición fortalecida en la población para luchar y defender la opción mas efectiva, hasta ahora probada, de intentar gobernar lo más perfectible posible a la comunidad de un país como tal, en este caso, Cuba.



Por tradición, por falta de cultura política, por las enormes diferencias sociales en cuestiones económicas, los países de América se resisten a ser democratizados.



Trasfondo claro las características comunes a muchos de ellos, caudillismo, centralismo, poco respeto a los tesoros públicos, enriquecimiento inédito de las clases dirigentes y la nula investigación por parte de los organismos creados al efecto por los Congresos y las Cámaras de Diputados, muchos coludidos y otras imposibilitadas de hacer luz en las finanzas publicas debido al gran estorbo de las burocracias y los sindicatos corruptos y vendidos al capital o al gobierno de turno o dictadura.



Son pocos los países Sudamericanos que tienen una tradición democrática digna de encomiar y para no equivocarme prefiero no nombrarlos.



Es evidente la mano encubierta y no tanto, de los capitales extranjeros, en fomentar el irrespeto a la libertad, la democracia y el control administrativo, mucha de esta culpa recae en los propios EEUU. Potencia mundial que con la mano en la cintura ha propiciado toda una serie de vicios, que cuida mucho alimentar en su territorio.



Esto les ha servido para lograr propósitos expansionistas y privilegios en convenios comerciales.



No lo lograron solos evidentemente, aliados con líderes traidores a los intereses nacionales, crearon y apapacharon burguesías acomodadas y ambiciosas, que haciendo a un lado el deber de velar por la responsabilidad de un desarrollo propio basado en las leyes de la democracia, optaron por vender y prostituir los cimientos que deberían haber promovido.



En el caso cubano, específicamente, entre colonia y seudo republica y un largo periodo de tiranía, se padece el empobrecimiento de la economía y se destruye un proyecto de nación, que iba transitando a regañadientes y con dificultades hacia un proceso democratizador.



En el caso que nos ocupa, da igual a la oligarquía, si es un gobierno de izquierda o derecha, los grupos de poder están ampliamente definidos y en el caso cubano lo vemos en los altos mandos de la dictadura.



Comportamiento idéntico a las otras dictaduras militares de la región, en poco se distinguen, asesinatos, encarcelación, apropiación del poder y por ende de la riqueza nacional, manejo oscuro de los ingresos nacionales y demagogia en abundancia.



De una forma u otra han logrado establecer feudos de poder, orquestando campañas nacionalistas muy bien hechas.



En Cuba es evidente la falta de tradición en los menesteres electorales, en el conocimiento de los procesos verdaderamente efectivos que proporcionan la oportunidad a las personas de ejercer su derecho a elegir y ser elegido.



Al evitar procesos electorales libres, la dictadura cubana, actúa con desparpajo e impunidad, apoyándose en una masa ciudadana que no parece meditar en la larga trayectoria de impunidad y de tiranía que año tras año hace uso de una maquinaria propagandista que no permite divulgar otras opciones gubernamentales que saque al país de la eterna crisis en que desgraciadamente los ha metido la casta militar.



Cualquier persona medianamente inteligente, sabe que existen al menos más de una variante para sacar del atolladero el desbarajuste en que han convertido a Cuba, aquellos que prometieron todo y empecinados en las mieles del poder, no reconocen patriotismo alguno que les moralice y les indique que ha llegado el tiempo de decir adiós y permitir a las nuevas generaciones tomar el mando.



Se requiere mucho patriotismo y nulas ambiciones personales condiciones muy altas para un gobierno inmoral y tiránico.



Prefieren y publican, los tiranos cubanos, la opción de poner a la nación al borde de la guerra civil antes que aceptar que su tiempo se acabó.



Ante tal disyuntiva la opción de lograr llegar a cambiar el actual estado de derrumbe nacional es una tesis que no se avizora. Cuba se acerca peligrosamente al concepto de Estado fallido con perdida del control con altos grados de violencia.