martes, 27 de abril de 2010

Dictadura electoral, igual a farsa total.

En Cuba se vota para elegir personas afines al partido gobernante. Se hace una labor de cabildeo casa por casa, y se presiona a la población para que acudan a votar, porque como experimentada tiranía, saben del valor de los efectos publicitarios.



Nada dicen al pueblo y la opinión publica mundial, de las boletas anuladas por decir frases en contra del sistema y por estar en blanco.



Además los cómputos oficiales son hechos por personal afín al sistema político y no contabilizan ni los votos negativos, ni las abstenciones evidentes.



Esto les permite maquillar las cifras con entera libertad, tomando en cuenta que nunca se ha permitido observadores extranjeros, como suelen hacerlo las democracias representativas.



Desde ahora se ha montado el circo, a sabiendas por parte del pueblo que al final del mismo, todos saben de antemano quien será electo presidente del país.



Una gran burla y una farsa descomunal.



Temo incluso que aunque nadie fuera a votar las cifras serian igualmente adulteradas.



Como en efecto se adulteran otras cifras en Cuba.



Todavía pasaran algunos años y sabremos la verdad de todas las mañas que los esbirros han acumulado con el decursar de los años.



Cálculos moderados estiman en más de 30% la nulificación de boletas.



Sin precisar los altos índices de personas que no se paran por las urnas ese día. Cuanto estiman un 20 %.



Estoy seguro que solo un pueblo muy inculto, políticamente hablando, votaría a favor de aquellos que en 51 años no han sabido sacarlos de la bancarrota y la opresión.



A no ser que el masoquismo y la autoflagelación sea en el ciudadano cubano el pan nuestro de cada día.



Cosa que dudo mucho.



A quién pretenden hacer creer que el pueblo esta muy interesado en ir a votar en tan alto porcentaje, solo los ilusos y sus comparceros avalan semejante farsa.