miércoles, 24 de febrero de 2010

No temais una muerte gloriosa , que morir por la patria es vivir.


Orlando Zapata ha muerto. Un preso inocente en una mazmorra cubana.


Dicen que murió por ayunar. Murió por una huelga de hambre, por las continuas injusticias de la dictadura cubana.

Para que su valentia y su causa no se pierdan en la insensibilidad y la farsa en que muchos envuelven las noticias.

Murió para hacer conciencia de la grave situación que atraviesa el respeto a la libertad y los derechos humanos en la isla prisión de Cuba.

Murió para que cuando algún insensato periodista escriba de la visita del sangriento dictador Raúl Castro a México, lo piense bien antes de llamar presidente a un desgraciado que mata y reprime a los cubanos y nadie a votado por él, puesto que en Cuba no se hacen elecciones libres desde hace más de 50 años.

No sé que tenga que decir de esto el gobierno mexicano, mirar a otro lado, callar, ninguna imagen negativa debe frustrar la próxima visita a la momia caribeña.

Cubierta de sangre hasta la médula.

El concepto de libertad y  demócracia se revuelca en el lodo.