Y las manos donde están
calladas en silencio
con las cuales tejes
las ideas que expones
de silencios trenzados
a la vieja usanza
develados al indagar
con mis preguntas insistentes
los caminos que volvieron
más triste y pensativa
tu apagada figura
de por sí taciturna
Solo las manos hablando
esgrimiendo diáfanas
las ideas que tu mente
febril y apasionada
de letras llena todo
mi universo
Cuando enciendo
sin pausas
premeditadas
la paciente mirada
de tus ojos idos
cada beso olvidado
silabas de insipiente
madurez aboca
Y tu fértil palabra
armada de versos
las hojas gravan
Entretanto miro
tu quehacer discreto
la muerte de un ave
te distrae
y te beso.
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