
¿Qué concepto manejamos de la belleza? Si partimos de cánones manipulados, nuestros conceptos pueden, en muy alto grado estar distorsionados o adulterados completamente.
Esto refleja una educación. La mayoría de las veces se transmiten conceptos sin procesarlos mucho. Sin darnos cuenta estamos atrapados psicológicamente por ellos.
Miremos a nuestro alrededor y percibamos cuantas cosas nos envían mensajes directos o subliminales relacionados con el tema, ¡bastantes, verdad?
La belleza es un concepto, una cualidad abstracta y subjetiva. Cada mente y cada cultura tienen sus propios patrones.
Lo que significa que lo hermoso puede ser visto de manera distinta, en New York, que en Zambia o en un grupo étnico como los Zulú.
Sin que por ello desmerité el concepto, yo opino que se torna enriquecedor.
Cada cultura, sin embargo, maneja sus propios patrones de belleza, cosa respetable, pero continua siendo una asunto totalmente subjetivo.
Todo esto influye mucho sobre la autoestima, esa valoración de uno mismo en función de la cultura, la educación y el influjo de la sociedad en que se vive y se crece.
Tengo a bien reconocer, entre las experiencias que me ha tocado vivir de muy cerca, una que me llena de orgullo y satisfacción, viene de la tierra de mi hija menor, los mayas.
Este grupo étnico a sobrevivido a grandes cuestiones históricas y políticas. Siempre defendiendo sus valores como cultura, su hermosa lengua, es enseñada con esmero por las familias y los trajes típicos son lucidos con orgullo en la vida cotidiana de las poblaciones y las ciudades del área de influencia maya.
Huelga decir la belleza que adorna al pueblo maya, a sus mujeres hermosas y trabajadoras y sus hombres honrados y amantes de la cultura y su respeto digno a la tradición de sus ancestros. Seria denigrante a la dignidad de un pueblo ofrecerles los patrones de belleza occidental a la que por ignorancia o por complejos algunos se empeñan en divulgar, habiendo tanta belleza pura en nuestras tierras de América.
Aunado a la autoestima, van cuestiones que deben ser seriamente tomadas en cuenta, dos flagelos que entristecen y enlutan a muchos hogares de nuestras tierras, la bulimia y la anorexia nerviosa, ambas heredadas de sentimientos de baja autoestima y problemas profundos en la aceptación de nuestros valores, influidos erróneamente por otras culturas.
Cada país debe y tiene sus propios conceptos de ética, en cuestiones de belleza, seamos respetuosos con ellos.
Desgraciadamente mi opinión no cuenta cuando digo que no aprecio los concursos internacionales de belleza, dado que no se juzga a cada señorita según los patrones típicos de su cultural. Donde entonces si seria una reñida competencia y no este circo absurdo de la feria de las ilusiones y las vanidades.
Aceptemos entonces, y trasmitamos a nuestros hijos e hijas, los valores mejores de nuestras razas hermosas. Con verdadero orgullo, explicando por qué estamos orgullosos que una mexicana de Yucatán, sienta y disfrute sus raíces con verdadero amor a sus orígenes. Que esta joven boliviana, pose radiante para un concurso regional de la belleza Aymará, de la que siento, esta muy orgullosa.
El mensaje es simple, somos la sal del mundo. Somos orgullo de nuestras regiones, mi sentido de la belleza es saludable y gracias a Dios, esta intacto. Por eso en mi casa amamos lo nuestro. Sin dejar de reconocer otras bellezas exóticas del mundo, cada una según su cultura y su estilo.
Para ser sincero, todas las mujeres, sean del país que sean, son hermosas y dignas.