jueves, 13 de marzo de 2014

Lo que el viento se llevó

¿Puede alguien con total honestidad decirme el rumbo que lleva el Gobierno cubano? 

Creo sin temor a equivocarme que ni los estudiosos de tales temas, ni los “cubanologos” e incluso ni el propio Raúl sabe que piezas mover a corto o mediano plazo.

Cuando la novedad de poder salir o entrar pase, ya está llegando ese momento, pues no es racional que alguien se mueva de un país a otro, por cercano que este, como si fuera un viaje interprovincial, ¿Qué otra cosa empezará a mover el piso de los cubanos?.

Motivos sobran, pero no podrá el Estado ir tapando hoyos como si fuera un viejo techo, que de hecho tal vez lo parezca de tan perforado por la ineptitud, pero muy remendadito a base de golpizas y terror sembrados.

Confiesa el dictador en turno que los cambios efectuados no dan el resultado esperado.

Pregunto con vehemencia: ¿Y qué podía esperarse de cambios sin participación ciudadana? No creen que va siendo hora ya de abrir la puerta del Poder Popular y dejar participar otras voces frescas que traigan no solamente ideas nuevas, si no contrapuestas.

Si se hace de la manera más honesta, se debe reconocer que gran parte de la culpa de todo el deterioro actual se debe a la toma de decisiones en petit comité.

Y para ser sinceros, los resultados hablan por sí solos del papel desastroso del liderazgo.

Cuba me recuerda cada vez más aquella película de los años setenta, en que una familia se queda encerrada en su propiedad a la espera que la revolución termine.

Hoy hay un país completo encerrado a la espera que la revolución cuelgue los tenis.