jueves, 6 de febrero de 2014

Crisis en Babilonia.

Muchos son los síntomas que indican la profunda crisis que se vive dentro de la llamada Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

La punta del Iceberg, la acaba de señalar la ONU, al mencionar la cantidad de denuncias sobre curas pederastas y abusos de menores.

Y la evidente tibieza de la cúpula romana en tomar algún tipo de acción que al menos pueda ser creíble.

Sin embargo desde muchos años atrás son claros los indicadores que dicen que la institución atraviesa por una crisis que se ve irreversible.

Todo esto parte por supuesto de cuestiones vinculadas al dogma que ha sido destrozado paulatinamente hasta convertir los preceptos del Cristo y sus mandamientos, en una historia de niños al falsear las Santas Escrituras y de forma por demás fraudulenta alterar la historia e incursionar en la misma añadiendo y suprimiendo a gusto según intereses propios.

Para muestra volvamos al presente, tienen un jefe de la curia romana, que sale en las revistas del mundo, como personaje del año. Debido a sus declaraciones sobre lo que la gente desea tener en relación a Dios y no precisamente lo que Dios ha dejado escrito.

No se hizo la palabra de Dios para complacer al hombre. Es una guía moral y espiritual. Es cierto que no debemos juzgar a nadie, pero debemos denunciar profusamente cuando alguien continúa intentando  congraciarse con la grey para atraerlos descaradamente como clientes de sus arcas y no como almas que necesitan tener clara una actuación en este mundo complejo.

Muchos son los ejemplos negativos que los marcan a través de los siglos.

Solo basta leer la Biblia y compararla con sus orientaciones.  No olvidemos la postura de la Iglesia en la guerra civil española, en la segunda guerra mundial al aliarse con el fascismo y lo más oscuro de la humanidad. La mala conducta de Marcial Maciel y el silencio complice de Juan Pablo II. Al que ya le han inventado milagros. Cuando era complice de malas actitudes mundanas.

Hoy pretenden guardar silencio sobre los casos de pederastia. Podrán engañar a los hombres.


Sin embargo Dios no puede ser burlado.