martes, 9 de abril de 2013

La Mala Educación




Debido a la aprobación constitucional de la Reforma Educativa en México, se han disparado y puesto en boca de propios y extraños los grandes retos de la educación en nuestro país.

Quedan al desnudo, lagunas, deficiencias, carencias y lo más negativo, la renuencia de los propios maestros a efectuar cambios que mejoren su desempeño profesional.

¿No desean ser evaluados lo docentes mexicanos? Ojala en esa postura estribara toda la resistencia al cambio.

Escucho hablar a Carmen Aristegui sobre el modelo educativo de  Finlandia. Que ocupa uno de los primeros lugares del mundo. Contra otro, el nuestro, que persiste en vivir en la cola de las mediciones internacionales, que allí nos sitúan por nuestros malos resultados.

Si queremos dar el gran salto hacía el desarrollo, tenemos la obligación de comenzar por nuestro modelo educativo. A todas luces mediocre.

¿Son capaces nuestros docentes? Competitivos, verdaderos profesionales, en cierta medida yo digo que sí.

Sin embargo donde veo graves dificultades es en la mentalidad con la cual se disponen a enfrentar los retos que se presentan a diario en las pruebas internacionales.

Por qué medirnos a través de parámetros que conjugan el desempeño de otras naciones, por la sencilla razón que provocaría un espíritu competitivo y un afán por escalar posiciones de superación que nos acercarían paulatinamente a los punteros.

Desterrando la desidia, el conformismo, la apatía y la propia indiferencia con que nuestros maestros asumen la labor educativa.

Muchos son los puntos negros en la educación actual, y mucho falta por remover para lograr destrabar los pesados puntos que impiden un crecimiento en la calidad educativa en nuestro país.

                   ¿Por qué se teme a la Reforma Educativa en México?

Se teme a lo desconocido, y la propia ignorancia y mucho de mala fe  hace que la trasmisión de los beneficios de la propia Reforma no lleguen con claridad al entendimiento de los maestros.

Ante tales dificultades es preciso provocar juntas y fórum para esclarecer los cambios que se manifiestan en dicha Reforma.

Tal vez incluso los cambios fundamentales no están siendo tomados en cuenta.

Una Supervisión efectiva, donde no sea efectuada por maestros a las puertas de la jubilación, que por consecuencia, están más preocupados por abandonar el Sistema Educativo que por involucrarse a fondo.

Pagos en función del desempeño. La posibilidad de contratar, por parte de la Dirección de cada plantel, a los maestros que consideren más capaces para lograr los objetivos que persiguen como Institución.

Premios por desempeños a las Escuelas, para disparar mecanismos que permitan competencias por ofrecer mejores resultados.

Y por supuesto no se puede dejar a un lado la evaluación de los docentes.

Debido que precisamente las graves deficiencias que presentamos, se deben a maestros que se sienten seguros y no hacen nada por capacitarse, instruirse, conocer sus fortalezas y debilidades.

Es labor del Estado crear una Supervisión paralela y un compromiso sociedad, gobierno, que pueda ir mostrando avances en los niveles educativos que como país nos hemos propuesto y corregir las desviaciones que se presenten , para ir buscando afanosos el lugar que México merece a nivel mundial en el progreso educativo.

Solo así de manera profesional , sistemática y  supervisada por los interesados podremos sacar adelante la Reforma y la vida educativa de nuestra nación