miércoles, 15 de junio de 2011

¿Bloqueo contra Cuba? Mentiras, realidades y otros argumentos.


GILBERTO DIHIGO

Cuba mantiene relaciones comerciales con al menos 30 países de Europa, 20 de Asia, 10 de África, 2 de Oceanía y 34 de América, entre ellos Estados Unidos. ¿Entonces como un gobierno bloqueado puede comerciar con tantas naciones del mundo entre ellos el mismo país que lo bloquea?
Los cubanos durante más de medio siglo escuchamos sin cesar por la maquinaria propagandística del castrismo que nuestras desgracias sociales y económicas son provocadas por el “brutal” bloqueo económico del imperialismo yanqui a la sufrida revolución socialista.
Veamos algunas realidades. El embargo comercial de los Estados Unidos comenzó en octubre de 1960 como respuesta a las expropiaciones del régimen a propiedades de ciudadanos y compañías estadounidenses en la isla. En febrero de 1962, Estados Unidos aumentó las medidas y ya para 1992 el embargo adquirió el carácter de ley que se mantendrá, según lo recogido en el “Cuban Democracy Act”, mientras el gobierno se negara a dar pasos hacia “la democratización y mostrara más respeto hacia los derechos humanos”
El congreso estadounidense aprobó, en 1996, la ley llamada Helms-Burton, como respuesta al derribo de avionetas civiles y desarmadas de la organización  Hermanos al rescate, por parte de la aviación castrista, y con esa ley se eliminó la posibilidad de hacer negocios dentro de la isla por parte de los ciudadanos de Estados Unidos.
La ONU, Organización de Naciones Unidas, condenó ya en 18 ocasiones el embargo al argumentar “que es un lastre para la economía cubana”.    De acuerdo a fuentes oficiales castristas los daños económicos causados por el “bloqueo” a la isla desde su promulgación suman más de 70 mil millones de dólares.
Argumenta el gobierno castrista en todos los foros que por culpa del injusto “bloqueo” los cubanos de la isla sufren grandes privaciones. Sin embargo ni los medios de prensa oficialistas cubanos, ni muchos menos sus agentes de influencia, dicen que Estados Unidos se encuentra entre los cinco principales socios comerciales de Cuba en la actualidad (el 6.6 por ciento de las importaciones llegan desde el “imperio”).
Estados Unidos, según cifras oficiales, es el primer suministrador de productos agrícolas para Cuba, al abastecerla con el 96 por ciento del arroz y el 70 de la carne avícola que se consume en la isla. A todo eso hay que agregar la importación, a gran escala de trigo, maíz, soja y sus derivados.
Pero veamos con más realidad el término castrista que de tanto repetirse se cree como una verdad absoluta. Un bloqueo económico es cuando por acciones físicas se cierra o limita, generalmente por medios militares, el comercio, los intercambios u otras actividades de un país o región dada. Sobre este tema el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti dijo en una ocasión: “?donde están los portaaviones que bloquean a Cuba?
Según la propia información oficial, Cuba mantiene relaciones comerciales con al menos 30 países de Europa, 20 de Asia, 10 de África, 2 de Oceanía y 34 de América, entre ellos Estados Unidos  y con el país que registra el mayor crecimiento en términos de participación en el comercio mundial (China) y con los llamados “tigres asiáticos” (Hong Kong, Taiwán, Malasia y Corea).
¿Entonces como un gobierno bloqueado puede comerciar con tantas naciones del mundo entre ellos el mismo país que lo bloquea? Es cierto que Estados Unidos prohíbe la exportación de productos cubanos a ese país y los artículos que vende el régimen debe pagarlos al contado. Eso es cierto.
Un informe de la Fundación Heritage sobre el índice de Libertad económica refleja el drama de los cubanos  bajo el actual gobierno. “Cuba cuenta con un gobierno totalitario, una economía dirigida por el estado, una mano de obra cautiva y pocas exportaciones para equilibrar las cuentas comerciales. Debido a la falta de inversión, la industria azucarera de Cuba ya no resulta viable: la isla se ha transformado en un importador neto”
Si miramos a simple vista y echamos los ojos hacia atrás y contamos todas las acrobacias castristas con la economía del país donde derrochó todo el dinero ganado en la época de las vacas gordas del intercambio azucarero, todo el dinero derrochado durante la generosa subvención de los países del Este, la cual sin dudas de ser administrada con cautela tendría al país ahora en una situación menos calamitosa, nos damos cuenta que hay un bloqueo mas cruel e inhumano que el indicado por el castrismo a su régimen.
Y esa impedimenta atroz es el autobloqueo que realiza el régimen a sus ciudadanos desde hace más de 50 años, el cual por cierto todavía no levanta ninguna voz de protesta en las Naciones Unidas por semejante abuso.El bloqueo cruel lo realiza el régimen que frena a los ciudadanos cubanos comerciar de manera libre entre ellos o con empresas extranjeras. Los ciudadanos de la isla fueron restringidos en lo tocante a vender, comprar, invertir o trabajar de manera libre con quien estime conveniente, tampoco pueden fundar empresas, emplear obreros o tener acceso a créditos, viajar de manera libre, exportar e importar bienes.
Los ciudadanos cubanos no tienen una real movilidad social dentro de su país al depender por entero del monopolio estatal que otorga trabajo, alimentos y otros servicios básicos de acuerdo a la filiación política.El economista Jorge Sanguinetti afirmó lo siguiente en un articulo sobre este tema:
“Castro nunca formuló una política coherente de desarrollo económico, ni supo manejar la planificación socialista que por lo menos hubiera servido para administrar todas las empresas confiscadas a sus dueños. Pero lo que es peor, minimizó el consumo de los cubanos y virtualmente redujo los recursos dedicados al mantenimiento y la reposición de instalaciones existentes para cubrir la creciente brecha entre necesidades y capacidad productiva y para desviar recursos hacia la represión interna y las aventuras subversivas externas. Así surgió la necesidad de los subsidios soviéticos, para evitar el colapso de la economía cubana. Treinta años de subsidios soviéticos y aventuras internacionales hicieron que la economía cubana no sólo no se desarrollara, sino que se contrajo, se endeudó y se descapitalizó. La descapitalización no fue sólo física sino también humana. El país perdió una porción enorme de sus talentos técnicos y administrativos y aunque aumentó su cobertura educativa, la misma no ha tenido un gran impacto en la economía. La capacidad instalada del país no produce lo mismo y su deterioro es profundo por la pérdida del capital humano en todas sus formas. Ese es el resultado del verdadero bloqueo, el que destruyó la economía cubana, dejó en ruinas sus ciudades, convirtió a casi todos los cubanos en indigentes y llevó a Cuba de una cierta prosperidad a un estado de mendicidad internacional, dependiendo ahora de los subsidios venezolanos”.
Dicho de otro modo, el país no se encuentra en el estado actual por culpa del bloqueo imperialista, sino por la mala dirección económica y política del gobierno castrista que obliga a los ciudadanos a que abandonen el país en busca de mejorar sus horizontes económicos.
Lo peor de todo es que si finaliza el bloqueo todas esas probables ganancias que pudieran entrar no tendrán un real impacto dentro de la población de la isla y solo ayudará a enriquecer más a los detentores del poder, quienes mantendrán sus altos niveles de vida.
Ojalá que la solución al problema de Cuba sea solo el embargo comercial o el injusto bloqueo imperialista, pero si somos honestos sabemos que detrás de esa justificación se encuentra la inoperancia de una estructura económica y política llamada castrismo.