martes, 1 de marzo de 2011

A sus ordenes jefe.

La extraña emboscada en la carretera 57


Verónica Espinosa







Algo extraño sucedió el lunes 14 en un tramo carretero de San Luis Potosí: se reportó un tiroteo con heridos, pero los policías que acudieron sólo hallaron un auto incendiado… Justo en ese lugar, parte de la carretera 57, fueron emboscados al día siguiente los agentes estadunidenses Víctor Ávila y Jaime Zapata, presuntamente por una célula de Los Zetas. Aún más insólito: ahí donde ni las corporaciones federales ni las estatales pueden contener la creciente ola de violencia que ya cobró decenas de muertos, los presuntos asesinos de los agentes fueron detenidos y presentados en menos de una semana.



SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 28 de febrero (Proceso).- El Ejército Mexicano y la Policía Federal atendieron de inmediato los reclamos del gobierno de Estados Unidos por el ataque a dos agentes de su servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Ambas corporaciones han sido incapaces de parar la ola de violencia que desató la guerra de los cárteles en San Luis Potosí, pero en cinco días dieron con los presuntos responsables de la emboscada del martes 15 en la carretera 57.



En San Luis Potosí se enfrentan Los Zetas, que actualmente controlan el territorio, y los cárteles de Sinaloa y del Golfo, aliados bajo la denominación de “cárteles unidos” (Proceso 1782). Las tres organizaciones delictivas multiplican desde fines del año pasado ejecuciones, levantones, secuestros y ataques a policías municipales y federales, desde la Huasteca hasta la capital y los límites con Zacatecas.



En este agitado escenario se suscitó la supuesta confusión por la cual una célula de Los Zetas, encabezada por Julián Zapata Espinoza, El Piolín, atacó a los agentes aduanales estadunidenses Jaime Zapata y Víctor Ávila, matando al primero, según la versión que cinco días después de los hechos ofrecieron la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Procuraduría General de la República (PGR) al presentar a los detenidos.



Todo cuadró en la investigación, que duró menos de una semana: al autor del ataque se le vinculó con Jesús Rejón Aguilar, El Mamito, alto mando de Los Zetas que estuvo a punto de ser capturado en un operativo militar en las Suites Tame del bulevar Carranza de la capital potosina, a principios de diciembre pasado (Proceso 1782), donde cayó preso uno de sus allegados: Javier Robledo Hernández, El Compu.



Rejón Aguilar fue señalado por los “cárteles unidos” como responsable de la emboscada a los agentes del ICE, en un mensaje que llegó a las redacciones de algunos diarios texanos y a páginas electrónicas dedicadas a difundir las actividades del narco.



Cuando fue informado del ataque, el gobernador Fernando Toranzo viajó de urgencia a la Ciudad de México para responsabilizar a las mafias del narcotráfico y protestó débilmente por la alerta de seguridad emitida en el Consulado de Estados Unidos en Monterrey.



Enseguida volvió a su mutismo normal.



Extracto del reportaje que se publica en la edición 1791 de la revista Proceso, ya en circulación