sábado, 18 de febrero de 2012

La UNEAC punta de lanza de la polícia manipulativa política.

El pasado día 11 de febrero, hubo una conversación en la UNEAC de la Habana, presidida por escritores , que de alguna manera representan el sentir del Gobierno de Cuba. El Tema es surrealista y escabroso. 
No es lo que se habla ,si no el trasfondo.
Existe después de 53 años de Censura, una estrategia, no puedo visualizarlo de otra forma, para rescatar  autores, que viven o vivieron fuera de Cuba.
Caso especifico, Guillermo Cabrera Infante y Reinaldo Arenas. Los otros que ya están siendo rescatados nunca se pudieron ir de Cuba, me refiero a Lezama Lima, y Piñeiro. No estoy seguro si aún superan las contundentes verdades de "Fuera del Juego" de Heberto Padilla, tanto como para "perdonarlo" e intentar reeditarlo.
Las Dictaduras son macabras, no cabe duda, pero las hay además, ladinas y astutas como viejas zorras. Qué gana la vieja zorra, en retomar la obra de los grandes escritores cubanos que fueron ferozmente censurados y que muchos han muerto sin renegar de su obra y con el mismo pensamiento sobre la tiranía que los hizo salir definitivamente de la patria.
Es larga la tela de donde cortar. Ponen condiciones para aceptar a los que están vivos y por ahí desean "con el rabo entre las piernas" ser reconocidos en su tierra, nuestra tierra. 
La moral de una dictadura como la cubana, tan desprestigiada, desea marcar cánones a los que escriben fuera de la isla para poder , imagino, ser editados, autorizados a ir a leer, en fin, regenerados.
Imagino que debe haber un grupo, no sé de cuantos sea, ni puedo incluso calcular su número, que sienten que ya se les hizo justicia y correrán prestos a la manipulada faramalla. Algunitos por ahí todavía sollozan en secreto y desean ser reconocidos , no por su patria, léase publico cubano, si no por aquellitos que los prohibieron o no reconocieron. 
Especie de masoquismo literario, pero real.
Sigo pensando que la libertad es un derecho y como tal , mientras no se respete ese derecho nada tengo que ir a leer o publicar bajo la bandera de una dictadura siniestra.