miércoles, 13 de abril de 2011

Lideres sin plataforma.

La situación política en Cuba, está madura para intentar hacer coincidir los diversos proyectos de nación que los grupos disidentes traen en sus alforjas.
Sin pretender una unidad monolítica de criterios, cosa imposible debido a la pluralidad de pensamientos, es factible una organización que haga contrapeso al deteriorado enfoque del gobierno en la actualidad cubana.
Sin dejar de ser ellos, pueden convertirse en esa fuerza.
Es evidente que el gobierno cubano pasa por un agotamiento que no encuentra salida realmente revolucionaria, y lo digo sin ánimos peyorativos. Transitar el momento actual con éxito , no se logra con parchecitos de pequeña iniciativa privada.
Tampoco debemos ver a doce lideres disidentes  como los Apóstoles que vendrán a sacar las castañas del fuego. Empezando, muchos cayeron en la trampa de reunirse con un expresidente americano que cuando pudo no hizo nada ,menos lo podrá hacer ahora.
Una unión de ideas solida debe iniciar con un alejamiento verdadero de la potencia vecina, que nunca ha querido nada bueno para la llave del Golfo.
Lideres morales existen y son buenos, un proyecto que se contraponga a lo existente con carácter nacionalista y sencillo, puede hacer la diferencia.
En tres o cuatro puntos se puede estar de acuerdo y marchar por la vía adecuada.
Quizás el primero sea alejarse lo más posible de la influencia norteamericana y su dinero maldito.
Existen métodos funcionales y pacíficos para lograr hacerse de voz y acción.
Uno de ellos seria jugar con las mismas armas del contrario, por qué no vamos pensando en ser parte de esa Asamblea que no reacciona, que no hace nada por cambiar las cosas y a todo dice que si.
Y se le pone voz a  esa otra parte del pueblo que desea un discurso ausente de demagogia y más enfocado a la tarea efectiva.
El tiempo apremia el país se deshace junto con sus viejos lideres y se corren muchos riesgos, el primero de todos ser engullidos por el águila del Potomac.
Las grandes obras han empezado por dejar a un lado las miras personales y privilegiando el bien colectivo